Si estás considerando hacerte piercings en la oreja, ya sea por razones estéticas o de moda, es importante tener en cuenta que el nivel de dolor varía según el tipo de perforación. En este ranking, clasificaremos diferentes tipos de piercings, desde los menos dolorosos hasta los más intensos, para que sepas exactamente qué esperar. ¡No te preocupes! Aquí te lo explicamos todo.
Tipos de piercings en la oreja que puedes hacerte
Antes de explorar el ranking, es importante entender que los piercings se dividen en tres categorías principales según su ubicación:
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Piercings en el exterior de la oreja: Snug, tragus, industrial, forward helix y auricle.
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Piercings en el lóbulo: Transversal del lóbulo y estándar del lóbulo.
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Piercings en el interior de la oreja: Hélix, anti-tragus, daith, rook, orbital y conch externa.
Escala de dolor: ¿Qué tanto duele cada piercing?
A continuación, clasificamos las perforaciones desde la más sutil hasta la más intensa.
1. Menos dolorosos
Estas son las opciones ideales si es tu primera vez o si tienes un umbral de dolor bajo.
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Piercing estándar del lóbulo (3/10): Este es el primer tipo de piercing que todos se hacen. Probablemente lo tengas desde que eras bebé o te lo hiciste en cuanto pudiste decidirlo, ya que es el menos doloroso de todos.
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Piercing transversal del lóbulo (4/10): Es una perforación horizontal que atraviesa el lóbulo. Es un poco más complicado que el estándar y ligeramente más doloroso.
2. Medianamente dolorosos
Aquí entramos en el terreno del cartílago, donde la presión es un poco más notable.
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Piercing hélix (4.5/10): Probablemente el menos doloroso de los piercings de cartílago. Se coloca en el borde superior externo, donde el cartílago es más delgado.
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Piercing tragus (4.5/10): Se ubica en el pequeño cartílago sobre el canal auditivo. Tiene un nivel de dolor muy similar al hélix.
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Piercing orbital (5/10): Consiste en dos agujeros conectados por un aro. Puedes hacerlo en la parte inferior del hélix o en el lóbulo.
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Piercing forward helix (6/10): Se coloca en la parte opuesta a la línea del cabello, justo por encima del tragus.
3. Moderadamente dolorosos
Estas zonas requieren un cartílago más grueso, por lo que la sensación es más intensa.
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Piercing daith (6.5/10): Su nombre viene de la palabra griega para "conocimiento". Es un aro que se coloca en el pliegue interno del cartílago.
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Piercing conch (6.5/10): Esta perforación se sitúa en el cartílago junto a la curvatura de la oreja.
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Piercing anti-tragus (7/10): Se realiza en el pequeño cartílago ubicado entre el tragus y el lóbulo.
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Piercing plano o flat (7/10): Se encuentra en la zona plana debajo del borde superior de la oreja.
4. Más dolorosos
Solo para los más valientes. Estas perforaciones atraviesan zonas de cartílago muy denso o múltiple.
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Piercing industrial (8/10): Generalmente parece una barra delgada o una flecha que conecta dos puntos del cartílago superior.
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Piercing rook (8/10): Se realiza en el borde superior de la oreja interna.
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Piercing snug (9/10): Es la colocación más dolorosa de nuestra lista. La mayoría de las personas le huyen y requiere una forma de oreja muy específica.
¿Cómo reducir el dolor del piercing en la oreja?
Si ya decidiste cuál quieres, aquí tienes algunos consejos para que la experiencia sea más llevadera:
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Encuentra al perforador adecuado: Un profesional con experiencia hará que el proceso sea rápido y limpio.
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Anestesia tópica: Puedes usar una crema anestésica solo si tu perforador lo aprueba previamente.
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Mantén la calma: Estar relajado ayuda mucho. Si puedes, usa algo para distraerte durante el proceso.
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Usa hielo: Después de la perforación, aplicar un poco de hielo puede ayudarte a aliviar la inflamación y el dolor inicial.
Tienes muchas ganas de hacerte un piercing porque crees que lucirá bien o simplemente quieres probar un diseño que viste en Pinterest. Sea cual sea la razón, no podemos negar que los piercings en la oreja son geniales: son la forma perfecta de añadir estilo y personalidad a tu aspecto.
Sin embargo, si pasas mucho tiempo viendo videos de inspiración, es inevitable notar que a menudo se ven dolorosos. Ver a personas que maldicen o lloran durante el proceso puede hacerte cuestionar cuánto dolor sentirás tú.